Este es la historia de un pececito llamado Verdecín, un pez que a veces estaba un poco triste porque no tenía amigos y él pensaba….
¿Porqué vivo solo? Quiero tener amiguitos…
Un día se le ocurrió una idea, llamar a su tío el pulpo para que le consiguiera amigos pero él le dijo que no podía hacer nada, solo le dio un consejo:
– Se buena persona y no tan gruñón y tendrás amigos.
Verdecín por la noche estuvo pensando sobre lo que le había dicho su tío y al día siguiente…
Salió muy alegre de su cama y
durante toda la mañana estuvo alegre y su felicidad tuvo recompensa.
Por cada vez que sonreía la pecera se llenaba de corazones y estrellas que más tarde se convertían en amigos peces.
Henar 9-6-2014
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